Renacimiento en america

América y el Renacimiento

 

Mientras el espíritu renacentista impulsa a los hombres de los siglos XV y XVI a intentar y realizar la gran aventura del descubrimiento, de la conquista y de la colonización, el nuevo mundo, con el asombro que provoca, estimula a aquel espíritu y lo acompaña y penetra.

América, por su sola presencia y existencia, y el descubrimiento, con todo lo que significó de aporte geográfico, histórico y étnico, ofrecieron a la cultura occidental nuevos campos donde extender e irradiar su acción; motivos y acción que, a su vez, impregnan a esa cultura con matices jamás conocidos.

En el campo de la ciencia, este proceso se revela claramente. Los viajes de descubrimiento son posibles gracias a los conocimientos, nuevos unos, otros renovados, que el Renacimiento posee sobre astronomía, náutica y cartografía.

Pero al mismo tiempo, el incremento científico europeo lleva ya el sello americano. Si al principio no se hace ciencia en América, Europa hace ciencia con América.

Es en el campo de las ciencias naturales donde la cosecha es más abundante. El estudio de la fauna, flora y gea que contienen los nuevos continentes y los nuevos mares; las posibilidades del intercambio mutuo entre las especies indígenas de ambos mundos; las aplicaciones de especies americanas a la farmacia y a la medicina; el perfeccionamiento de los métodos de los minerales en las explotaciones americanas; son otros tantos progresos que la ciencia debe al nuevo mundo.

 

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